Newsletter, Mayo 2022 – Ahimsa, no violencia:

Este año nos hemos propuesto desarrollar aún más las cualidades de un yogui, entre las que se encuentran: la paciencia, la compasión, la resiliencia y la jovialidad.

Pero estas cualidades serían incompletas, incluso impotentes, me atrevo a decir, si no nos atuviéramos a los Yamas y Niyamas: las directrices éticas del yoga.

Un terapeuta moderno diría que son instrucciones de coaching para la vida.

Los Yamas y Niyamas son directrices para relacionarse con los demás y con uno mismo, que no están vinculadas a clases sociales, origen, orientación, lugar de residencia, etapas de la vida, circunstancias o lugares.

YAMAS – Consejos para una convivencia consciente y mejor con nuestros semejantes, constan de cinco miembros.

1.) Ahimsa: no dañar, no violencia.

2.) Satya: veracidad.

3.) Brahmacharya: moderación, castidad, abstinencia.

4.) Aparigraha: no aceptar regalos, incorruptibilidad.

5.) Asteya: no robar.

NIYAMAS – Consejos y revomendaciones para la vida privada.

1.) Saucha: pureza, limpieza.

2.) Santosha: satisfacción, contentamiento (y sacar lo mejor de todo)

3.) Tapas: ascetismo (hacer conscientemente cosas que no nos gustan; llevar una vida sencilla)

4.) Swadhyaya: estudio de los textos del Yoga, autoaprendizaje.

5.) Ishwarapranidhana: conexión con lo divino

Lo ideal sería que todas las personas, y no solo los yoguis, se adhirieran a estas pautas éticas o hicieran todo lo posible por cumplirlas. Sin embargo, un practicante de yoga, un buscador espiritual, un yogui, debería dar sin duda el 101 % en este sentido… ¡El yogui puede dar un poco más que lo mejor de sí mismo!

La sadhana (la tarea) del mes nos ayuda a practicar y comprender mejor el primer punto de los yamas.

En mayo cultivamos en nosotros la

NO VIOLENCIA.

Empieza y termina cada día con la siguiente frase:

«Soy pacífico, soy empático».

Por lo general, se entiende por no violencia no causar daño físico a nadie. Sí, eso es cierto, pero hay mucho más detrás de esto que «solo» causar daño físico, ya sea a personas o animales, ¡todos los seres están incluidos aquí!

Todos sabemos lo hirientes que pueden ser las palabras, y no solo cuando se dirigen directamente a alguien, sino también de forma indirecta: chismes, burlas, acoso, discriminación verbal, falta de respeto… ¡Eso también es violencia!

Recuerdo el consejo de mi madre:

«Si no tienes nada bueno que decir sobre alguien, mejor no digas nada, porque las palabras pueden herir más que una espada afilada».

Sócrates aplicaba «los tamices de oro del habla». Todo lo que se diga debe pasar por tres tamices:

  • Verdad: ¿Has comprobado si lo que quieres decir es cierto?

  • Bondad: ¿Es bueno lo que quieres decir? ¿Podrían tus palabras causar daño o herir a alguien?

  • Necesidad: ¿Es necesario lo que quieres decir?

Pero, ¿de dónde provienen las palabras? ¡De los pensamientos!

Expresamos lo que pensamos y aquí es donde entra en juego la atención plena:

  • ¿Con qué alimentas tu mente?

  • ¿De qué tratan los libros, periódicos y revistas que lees?

  • ¿De qué tratan las series y películas que ves?

  • ¿De qué tratan las canciones que escuchas?

  • ¿De qué hablan las personas con las que te reúnes?

Todo lo que pasa por tu cabeza se procesa, al igual que los alimentos que ingieres: si comes principalmente comida chatarra, primero aumentarás de peso y finalmente te enfermarás. Eso es violencia contra ti mismo, porque puedes proceder mejor, ¡puedes decidir lo que comes!

Si lees, escuchas y ves principalmente malas noticias, novelas policíacas, canciones violentas o discriminatorias, lo repetirás en tus palabras y, al final, también enfermarás. Eso es violencia contra ti mismo, ¡puedes elegir algo mejor, puedes decidir cómo alimentar tu mente!

¿Entonces ya no más noticias? No, hay que informarse para saber lo que está pasando en el mundo, pero ¿debemos hablar o discutir sobre ello todo el día? ¿Tenemos que rumiarlo constantemente, como hacen las vacas con su comida?

También podemos utilizar «los tamices dorados del habla» como control para comprobar si lo que ingerimos, lo que damos a nuestra mente, es bueno o no. Los pensamientos negativos conducen a malas palabras, y las malas palabras conducen a malas acciones o incluso a actos violentos.

Como puedes ver, ahimsa, la no violencia, va mucho más allá de no dañar a un tercero, ¡comienza por uno mismo! Ser amable, ser más compasivo, fluir en el amor y poner todo eso en práctica, y no solo con los demás, sino con todos los seres…

¿Cómo tratas a tus mascotas? ¿A las mascotas de tus vecinos? ¿A los animales de granja? ¿A los depredadores? ¿A los animales e insectos en general? Te dejo que hagas esta reflexión; recuerda que ahimsa, la no violencia, no es un derecho exclusivo de la humanidad.

Si siembro violencia, la violencia me cosechará.”

Anke Maggauer-Kirsche

Con cariño,
Laura.
OM Shanti,
Hari OM, Tat Sat.

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